March 7, 2026
La dispersión de precios afecta a consumidores y también a pequeños productores
Economia

La dispersión de precios afecta a consumidores y también a pequeños productores

Mar 6, 2026


Ya no se trata de buscar una alimentación sana, diversa y nutritiva, que es un derecho constitucional (aunque algunos lo ignoren), ahora el asunto es qué se deja de comprar. Claro que hay ofertas y descuentos, y yendo a varios comercios pueden encontrarse, pero eso pone de manifiesto dos cosas: dispersión de precios y depresión del consumo. No es una cuestión de ahorro, sino de precarización de la dieta.

Con la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos y salarios acumulada, más los innumerables y reiterados aumentos de tarifas y servicios públicos y privados, con picos en enero y febrero de este año, la porción de dinero destinada a la comida, la limpieza y el esparcimiento desaparece a los primeros días de cobrar y pagar las cuentas.

Más allá de la obsoleta ponderación de estos rubros que realiza el INDEC, que iba a actualizar a principios de 2026 pero el Gobierno obligó al organismo a posponer, aun cuando el FMI ya había pedido el año pasado que lo renueve, como todo dato estadístico nacional encierra homogeneización en base a promedios y desecha realidades familiares e individuales muy distintas, algunas muy graves.

Hay un ejemplo muy gráfico, justo con uno de los productos que más subió su precio y que viene reduciendo su consumo por habitante de manera acelerada: la carne. Si se dice que está en alrededor de 48 kilos por persona por año, cuando llegó a tocar los 56 kilos hace unos años, es probable que unos pocos superen en mucho ese peso, mientras que otros ni siquiera lleguen a la mitad. Y hasta los veganos son parte del promedio.

Pollo, cerdo, huevos, leche, verduras, frutas, aceite, yerba, pan, casi ningún producto es ajeno al retoque, que el Gobierno sigue llamando reacomodamiento y cualquier consumidor de ingresos medios o bajos advierte como un abuso, incluso con posición dominante de algunas empresas oligopólicas. De ahí la importancia de la producción y el consumo local, con el consiguiente ahorro en fletes que lo encarecen todo, y la existencia de más mercados y ferias descentralizadas.

Poco resto de ingresos para comer bien

En enero, los alimentos empujaron el índice de precios al consumidor que mide el organismo oficial y volvió a instalarse la conversación sobre la inflación: 2,9% (variación interanual del 32,4%). El primer mes de 2026 marcó la quinta aceleración consecutiva en ese rubro tan primordial para las familias, que trepó al 4,7% (5,7% en los estacionales) y acumula un 35,9% interanual.

El caso más destacado fue el del tomate, un cultivo que está en plena temporada de producción, que casi duplicó su precio en un mes: pasó de $1.460 a $2.812 por kilo, con un incremento de 92,6%. El IPC de CABA, publicado días antes y con una fórmula más afín a la realidad actual, dio 3,1%, y encendió una alerta en el Ministerio de Economía. Dato mata relato.

De acuerdo con datos del INDEC, mientras la inflación general de 2025 fue del 31,5%, el precio de la carne aumentó entre 51% y 59,2%, según la región del país. La diferencia marca una suba cercana al doble del nivel general de precios. En enero subió un 2% según el organismo, pero en lo que va de febrero ya subió el kilo vivo 5% en el Mercado de Cañuelas y acumula un alza del 50% en 6 meses.

Según el relevamiento de precios del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina la carne subió 4,9% en enero respecto de diciembre y 73,4% en la comparación interanual, muy por encima de la inflación general informada por el INDEC. En la segunda semana de febrero, en tanto, las subas llegaron al 10% en algunos supermercados y carnicerías.

Huevos, café, hortalizas y frutas tropicales son los que lideran la lista de los que más subieron su precio en el último año. Los huevos registraron un aumento del 30,7% respecto a enero de 2025, consolidándose como el producto que más ha subido. Le siguen el café y sus alternativas, con un encarecimiento del 13,1%; las hortalizas cultivadas por su fruto, frescas o refrigeradas, que se han elevado un 12,6%; y las frutas tropicales, dátiles e higos, con un alza del 11,8%.

El febrero más recargado en dos años

Desde la esfera oficial lo niegan, pero cada vez más economistas y analistas señalan que el escenario es de estanflación, es decir, recesión económica con aumento generalizado de precios. Al cierre del primer trimestre se verá quién tiene razón, y al mismo tiempo cuál es la realidad que algunos intentan tapar.

Por lo pronto, la consultora LCG, una de las pocas que sigue la evolución de precios en forma semanal, marcó un alza del 2,5% en alimentos y bebidas en la primera semana de febrero, un valor que no se daba desde marzo de 2024.

Dentro de la canasta que mide, el mayor salto de precios lo experimentaron las bebidas e infusiones para consumir en el hogar, que escalaron el 7,3%. La otra suba que se destacó fue la de productos de panificación, cereales y pastas, con el 6%. La contracara fueron los aceites y las frutas, que bajaron el 0,1% y el 0,9% cada una.

Es interesante revisar el Informe de Monitoreo Federal del primer mes del año de la Corporación Mercado Central de Buenos Aires, en el que se exponen los factores clave que inciden en los precios mayorista de los productos frutihortícolas.

Las frutas fueron protagonistas del consumo estival con una fuerte presencia de frutales de carozo y frutas finas, lo que generó precios más accesibles en varios casos. Sin embargo, la naranja registró un aumento promedio del 6,63%, debido al ingreso de partidas importadas que elevaron la cotización general. El limón, por el contrario, mostró una caída mensual del 42,6%, afectado por remanentes acumulados y deterioro de la calidad. Tras los picos de precios del mes anterior; en términos interanuales, descendió 18,03%.

El salto de precio del campo a la góndola

En el caso de la manzana, la presencia mayoritaria de variedades conservadas en frío y los mayores costos de almacenamiento impulsaron una suba promedio del 9,6%, mientras que la pera evidenció una leve baja del 0,66% en un período de transición entre campañas. El durazno y la cereza registraron descensos del 15,6% y 11% respectivamente, favorecidos por una oferta abundante y de buena calidad.

El melón cayó 14,4% ante un mercado bien abastecido y una demanda que se normaliza tras la temporada festiva. La banana disminuyó 29% debido a la sobreoferta y problemas de madurez que obligaron a acelerar su comercialización.

En hortalizas, las principales especies como papa, tomate, cebolla, zanahoria, lechuga y berenjena mostraron un comportamiento bajista en sus valores de venta, debido a la consolidación de ingresos desde distintas zonas productoras. De esta manera, la papa registró una leve baja del 1,5%, destacando Mendoza por la calidad del producto y los mayores precios obtenidos.

La batata aumentó 0,54%, impulsada por partidas importadas. La cebolla cayó 4,03% y la zanahoria 5,16%, mientras que el zapallo mostró un incremento del 2,7%. El tomate presentó precios estacionalmente bajos con una caída del 12,4%, en un contexto de oferta bien abastecida desde Mendoza, el cinturón verde bonaerense y Mar del Plata.

El pimiento registró una suba del 30% tras un prolongado período de estabilidad, mientras que la berenjena descendió 3,4%. El caso más destacado fue el zapallito redondo que aumentó 100,7% debido a que en este mes las temperaturas fueron moderadas a frías demorando la producción.

Estos datos muestran cómo se llega a la comercialización desde el campo, qué pasa con la producción y los precios, pero a esto hay que sumarle la logística hacia los comercios, fletes, combustible y peajes, el personal, los alquileres, las tarifas, y así se van modificando los valores y se encarece el producto final en las góndolas y los comercios minoristas. Eso se ve con claridad en el índice de precios en origen y destino que publica en forma periódica la CAME, que marca diferencias de hasta 5 veces.



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