April 12, 2026
“La gente se endeuda para sobrevivir porque sabe que no puede pagar”
Economia

“La gente se endeuda para sobrevivir porque sabe que no puede pagar”

Apr 12, 2026


En el peor momento de la crisis económica, nueve de cada diez familias argentinas se endeudaron con tarjetas de crédito, bancos, financieras, particulares o con el almacenero vía el fiado, en la mayoría de los casos, para comprar alimentos, según un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), que depende del Centro de Almaceneros de Córdoba.

En dos años, el endeudamiento familiar se incorporó a la triste galería de los problemas estructurales de la economía argentina, sin salida a la vista, salvo la judicialización, una cancha en la que el viento sopla, con raras excepciones, a favor del negocio.

En diálogo con Tiempo, el director del IETSE, Germán Romero, definió la situación de las familias como de “total desamparo”, por una actualidad sin precedentes y por un futuro de implicancias difíciles de imaginar.

“La situación es absolutamente crítica. Preocupa y duele ver a las familias en este nivel de endeudamiento, con cuentas embargadas y concientes de que no van a poder hacer frente al compromiso asumido. Hasta mediados de 2025 había expectativas de poder pagar, pero este año cayeron a cuatro de cada diez hogares, mientras un 37% dice que va a ser muy difícil afrontar la totalidad de lo que debe y el 19% directamente no contestó porque no sabe. El problema se va consolidando, va creciendo. Hoy la gente toma deuda sabiendo que no va a poder pagar, sólo para sobrevivir. Entró en un espiral de endeudamiento que no tiene fin, excepto el proceso  judicial”.

‑El país acumula problemas estructurales: un piso de pobreza, una base de desempleo. Ahora el IETSE habla de un “proceso de sobreendeudamiento estructural” ¿Es irreversible?

‑Aparentemente es un problema incontenible. Apenas un 8,3% de los hogares está libre de deudas; es la parte de la sociedad que no necesita endeudarse. Lo demás, indefectiblemente llegó para quedarse. La gente se está endeudando para alimentarse, pero también se están cercenando las vías de financiación: los créditos familiares y de amistades se terminan, las irregularidades con tarjetas se trasladan a los tribunales; los que se quedan sin tarjetas pasan al fiado, que también tiene morosidad e incobrabilidad y se cierra. El eslabón que sigue es la usura, que presta al 300% anual. La pregunta es cómo se van a alimentar esas familias cuando no haya más financiamiento.

Germán Romero: “La gente se endeuda para sobrevivir porque sabe que no puede pagar”

-En Córdoba, el fiado fue el recurso al que más recurrieron las familias para financiar alimentos en marzo. ¿Cómo analizan ese fenómeno los almaceneros, que son el comercio de cercanía  por excelencia, y qué impacto tiene en la actividad del sector?

-El fiado en los comercios de cercanía tiene actualmente un 28% de morosidad y un 17,7% de incobrabilidad, así que es un problema considerable para el sector. Siempre fue una herramienta de comercialización para los almacenes y sigue sirviendo como tal, pero el comercio está en una situación crítica. Hay una pérdida de ventas del 8,1% en marzo que es muchísimo. También se venden productos de menor rentabilidad en un contexto de suba de los costos fijos, de las cargas patronales, con servicios de energía que se cuadruplicaron por la quita de subsidios. La morosidad se suma a ese cuadro crítico.

‑La Justicia es severa con las familias que no pueden pagar, a juzgar, por ejemplo, por el aumento de los embargos ¿Se aplica la misma severidad para analizar el negocio de la deuda y lo que gana el sistema financiero con el ahogo de la población en este momento particular del país?

–La Justicia es implacable con esto. Obviamente no tiene sensibilidad en esta cuestión. Reclama lo que el acreedor solicita, con sus intereses, con honorarios judiciales y demás. Cuando la deuda llega a la instancia judicial se multiplica. Cuando hablamos del embargo del sueldo, de las trabas de las cuentas bancarias, la Justicia actúa como actuó siempre, no hay una contemplación social. Tampoco existen pedidos de una autoridad gubernamental que solicite un trato preferencial ni actores de la sociedad civil. No hay instrumentos que intervengan en estas negociaciones, más allá de una defensoría del pueblo. La sensación de las familias es de un desamparo total.

Germán Romero: “La gente se endeuda para sobrevivir porque sabe que no puede pagar”

-La inflación de marzo fue del 3,3% según el cálculo del IETSE, lejos de la expectativa del gobierno ¿Los precios minoristas son otro nuevo problema estructural?

-Entendemos que se está consolidando un piso del 2%, aunque el número de marzo es mucho mayor. Creemos que tuvo incidencia el precio del combustible arrastrado por la guerra en Medio Oriente, pero veníamos con inercia, por ejemplo, con el precio de la carne vacuna que fue preponderante desde febrero. En la primera decena de abril los alimentos estuvieron más tranquilos, pero eso no es garantía de nada porque hay aumentos de precios de productos básicos esenciales como el aceite, la harina y el azúcar, de entre el 5 y el 6% presionados por los costos de los insumos y todavía falta que se retiren más subsidios.

-La combinación de la suba de alimentos y combustibles hace que la inflación tenga un sesgo regresivo, que además se retroalimenta permanentemente. ¿Cambia hoy a la distancia la percepción de programas intervencionistas como Precios Cuidados o las mesas sectoriales en las que se buscaban acuerdos para contener la inflación?

-El gobierno podría intervenir con algo así, pero la verdad es que esos planes nunca dieron resultados, sobre todo en el interior del país. No funcionaron, lamentablemente. Lo que hay que revisar es la estructura de costos. Hay siete empresas que manejan todos los precios e incluso los productos importados. Hasta que no se evalúen los costos va a ser difícil ver un cambio. «

«Que resignen márgenes»

El director del IETSE, Germán Romero, propuso que las empresas que intervienen en la formación de precios resignen rentabilidad a manera de aporte a la baja de los precios minoristas.

“Deberían resignar parte de sus márgenes, que son extraordinarios, abusivos. Los costos también subieron para ellos y las ventas les cayeron igual que a todos, pero muchas son multinacionales que se manejan con precios internacionales”, argumentó Romero.

El referente remarcó, no obstante, que para que los precios bajen: “el primer paso depende del Estado, que puede empezar retirando el IVA de los alimentos”.



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