sin acuerdo a la vista
El martes, cuando en todos los rincones del mentidero internacional se sabía que Estados Unidos le había implorado a Pakistán que gestionara un alto el fuego con Irán, Donald Trump no tuvo mejor idea que lanzar una amenaza apocalíptica: «Una civilización entera desaparecerá esta noche para no volver jamás”. Si pensaba que así obligaría a sentarse a una mesa de negociaciones a los iraníes, la frase no podía ser más desatinada. Como que se pareció demasiado a la respuesta del Oráculo de Delfos al rey Creso de Lidia que terminó por decidir su ataque a Ciro el Grande, el rey persa, en el 547 a.C.: “Si cruzas el río Halys, un gran imperio caerá”. Y sí, un imperio cayó entonces, pero era el del ricachón que todo lo que tocaba lo convertía en oro. Algunas señales de que el de Estados Unidos por ahí anda es que los herederos de Ciro obligaron a ir al pie en Islamabad al vicepresidente JD Vance en representación de su país y plantearon como tema de discusión un decálogo de puntos que trataran en la capital pakistaní. Entre ellos destacan: liberación de activos iraníes congelados, alto el fuego también en Líbano, el control total del Estrecho de Ormuz y el pago de reparaciones de guerra.
El primer encuentro -por Irán estuvieron el presidente del parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el canciller Abbas Araghchi, y por EE UU el yerno presidencial, Jared Kushner y elempresario Steve Witkoff-, como era de esperar, fue un round de estudio en el que surgió que la dificultad principal pasa por el control del estrecho y el cobro de peaje que estableció Irán. Los medios oficiales iraníes maliciaban que “lo que EE UU no pudo imponer en semanas de guerra pretende impulsarlo en la mesa de negociaciones”. DesdeTruth, Trump alardeó que “Estados Unidos ha destruido por completo el ejército de Irán, incluyendo toda su Armada y Fuerza Aérea, y todo lo demás. ¡Su liderazgo está MUERTO!» y que le daba lo mismo que hubiera un acuerdo o no.

Pero la palabra de Trump quedó totalmente devaluada luego de esta aventura iniciada el 28 de febrero junto con Israel para producir rápidamente -supuso, en una cumbre que el The New York Times reveló con pelos y señales esta semana- un cambio de régimen en Teherán. Era un plan infalible que prometía la desaparición de cualquier futura amenaza para el dominio regional e incluso su aspiración máxima: construir el Gran Israel, desde el Éufrates al Nilo. Según el diario, la reunión se desarrolló el 11 de febrero en la Sala de Situación y estaban presentes el primer ministro Benjamin Netanyahu, el jefe del Mossad, David Barnea, y algunos oficiales. Trump quedó obnubilado, a pesar de la opinión en contra del director de la CIA, John Ratcliffe, el secretario de Estado Marco Rubio y el titular del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, Dan Caine. JD Vance también se opuso, aunque dijo que obedecería lo que decidiera el mandatario. Que todos estos detalles se filtren ahora indica que alguien del entorno presidencial abrió la boca, quizás para salvar su propio trasero.
La voltereta de Trump a minutos del plazo que había dado antes de su promesa letal levantó una tempestad en Israel, que atacó unos 200 objetivos en Líbano, hasta en Beirut, y dejó un tendal de más de 300 muertos y 1150 heridos en un día Mientras Netanyahu se aferraba a que los 10 puntos que Trump había aceptado no incluían a su país, el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif afirmaba que sí figuraba en el compromiso. Israel siguió demoliendo al sur del río Litani y los ministros más extremistas declararon que la nueva frontera del país sería esa. Pero al cabo tuvo que avenirse a lo que el momento le dictaba.

Esta belicosidad indómita genera rechazos en todo el mundo y desde Europa el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, volvió a salir con los botines de punta contra el genocidio en Gaza. Hubo un cruce de amenazas desde Te Aviv y también palabras de más de Trump contra la OTAN que ponen a la organización atlántica al borde de la disolución. El inquilino de la Casa Blanca dijo que EE UU se retiraría de ese club creado en 1949. Sánchez replicó proponiendo la creación de un ejército europeo “mañana mismo, no en dos o diez años” y señalando que Europa no debe permitir “que Líbano sea otro Gaza”.
Pero ese no es el único conflicto que enfrenta DJT. Sus propios acólitos están cada vez más indignados con el ataque a Irán y el artículo del TNYT confirma la sumisión del presidente de la principal potencia militar de la Tierra a los designios de Israel. Desde su red social Trump fustigó a sus nuevos opositores, los periodistas Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Owens y Alex Jones, de quienes dijo que tienen un bajo coeficiente intelectual. La excongresista Marjorie Taylor Greene, derechista y amante de las armas si las hay, es otra que se alejó de Trump. “Estadounidenses de todo el país han estado pidiendo una revuelta nacional contra los impuestos, cansados de que sus dólares de contribuyentes se gasten en financiar guerras interminables, estafas interminables y fraudes interminables”, escribió.
Ya que estaba, el titular del ejecutivo estadounidense se trenzó en un debate con el papa León XIV. “Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca se pone del lado de quienes ayer empuñaban la espada y hoy lanzan bombas. No serán las acciones militares las que creen espacios de libertad o tiempos de paz, sino solo la promoción paciente de la convivencia y del diálogo entre los pueblos”, anotó en las redes el pontífice nacido en Chicago. Fue
la respuesta más firme a declaraciones del jefe del Pentágono, el fanático Pete Hegseth, de que comparó al rescate de un piloto de avión derribado en Irán el Domingo de Pascua pasado con la resurrección de Jesucristo. «
