El tumultuoso gobierno de un presidente alterado
El fin de semana pasado fue particularmente preocupante para los Estados Unidos por diversos temas. Empezando por el fuerte rumor sobre la salud del presidente Donald Trump: en principio se dijo que había sido hospitalizado, después dijeron que no, que estaba todo bien y que solamente había estado trabajando muy intensamente en la casa, sin aparecer. No es habitual que ocurra, lo que dio pie a que empezaran los rumores. Aparentemente está bien de salud.
En lo que no hay rumores, sino cuestiones más que concretas es en cuanto a las fuertes tensiones que están trascurriendo en el gobierno, demostradas en un gran movimiento de con grandes cambios. El secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, tomó la decisión de despedir a 12 influyentes generales, comenzando por Randy A. George, quien nada más ni nada menos era el jefe del Estado Mayor en ese momento. Aunque el funcionario no dio explicaciones, lo que se afirma en esos ámbitos que es debido a serias disidencias respecto del manejo de la guerra y que en esa posición se encuentran, en realidad, una cifra superior a los 30 militares de altísimo rango.
No están de acuerdo con la invasión terrestre a Irán. Entonces, sin miramientos, descabezaron la cúpula conformada por los primeros 12 generales. Claro que no son los únicos que mantienen esa posición. El 67% de la población estadounidense tampoco está de acuerdo con ninguna guerra y mucho menos con la intervención terrestre.
Además de estos despidos, Donald Trump despidió a la fiscal general, Pam Bondi, por no ser más dura con la oposición ante el manejo de los archivos del caso Jeffrey Epstein, que mancha a buena parte del gobierno, y en especial el propio presidente. Su reemplazante se llama Tom Blanche, quien es un exabogado privado de Trump. El hombre asumió el pasado sábado 4 y de inmediato anunció el cierre de los archivos. Lo que equivale a que no saldrá ningún otro archivo de Epstein al público. Claro que todo esto sucedió cuando el Congreso se tomó unos días de vacaciones por las Pascuas, aunque de todos modos, surgieron muchas voces dando su opinión, criticando duramente al gobierno. Una de esas acusaciones apuntan a que la exfiscal Bondi ya tenía la fecha del 14 de abril para presentarse a testificar por el caso Epstein, cosa que igualmente deberá hacer.
Esta situación política de extrema gravedad, sumada al incremento la gasolina, los alimentos y las amenazas de Trump de recortar U$S 73.000.000 en salud, educación, agricultura, mientras al mismo tiempo le está pidiendo al Congreso, un trillón de dólares para gastos militares, causa muchísima incertidumbre negativa en la población. Y ni qué hablar de cara a las elecciones legislativas de noviembre: las proyecciones no cambian sino en contra de la imagen presidencial, lo que no puede ser frenado por el presidente a pesar de sus esfuerzos y lo que, a su vez, pronostica una derrota que hasta podría hacer tambalear al gobierno.
Y mientras tanto, ¿qué está haciendo la población? Nada menos que preparando una nueva manifestación y huelga para el 1° de mayo, día de del trabajador. Protestas que, se puede aventurar, serán aún mayores a las que se realizaron el sábado 28 bajo la consigna No Kings (No a los reyes), unos 3000 eventos en los 50 estados del país. No fue la primera experiencia de protesta multitudinaria contra Trump, pero nunca había sido tan grande, ya que millones y millones de estadounidenses se dieron cita en las calles. Eso es lo que le está pasando al gobierno.
