Caputo viaja a la reunión del FMI con el problema de las reservas flojas y el dólar barato
En los próximos días, el ministro de Economía, Luis Caputo, y parte de su equipo viajarán a Washington para participar de la asamblea de primavera del Fondo Monetario. Las expectativas del equipo económico son altas: creen que podrán destrabar la aprobación de la segunda revisión del acuerdo vigente con promesas de mejoras en la acumulación de reservas en el Banco Central. Pero la organización que dirige Kristalina Georgieva ya está curada de espanto con Caputo: sabe que no cumplirá y por ello exige que Estados Unidos dé un paso concreto para solicitar al resto del directorio una aprobación de la situación argentina, eso sí, con un perdón (waiver en la jerga del FMI).
Pero para que se active ese mecanismo, hace falta que el representante de Washington en el Fondo, Dan Katz, traslade la orden de su jefe Scott Bessent, el secretario del Tesoro de EE UU. Pero parece que tanto Bessent como su jefe directo, Donald Trump, están distraídos con los diversos conflictos en los que están involucrados, especialmente la guerra que desencadenaron junto con Israel en Irán.
Según los argentinos que estarán en Washington en los próximos días, Katz tiene un ida y vuelta fluido con Bessent en su calidad de jefe de asesores. Por lo tanto su palabra se toma como una indicación del secretario del Tesoro, pero que al mismo tiempo tiene un vuelo intelectual propio.
Katz participó de la visita de Bessent a Buenos Aires en abril del año pasado, un año atrás, y que fue la antesala del acuerdo con el Fondo Monetario actualmente vigente. En esa oportunidad, una comitiva de Washington llegó a Argentina, con Bessent a la cabeza, junto con el subsecretario del Tesoro, Michael Kaplan. Se reunieron con el presidente Javier Milei y el ministro Caputo en la Casa Rosada.
En ese momento, la comitiva de Estados Unidos discutió cómo respaldar financieramente a la Argentina. Es notable: Buenos Aires estaba firmando un acuerdo con el Fondo Monetario por el cual ese organismo desembolsaría U$S 20.000 millones (U$S 12.000 millones cash inmediato). Sin embargo, en otra mesa, las autoridades argentinas discutían un respaldo estadounidense ante la segura fuga de capitales que rodearía a las elecciones de medio término de octubre.

Estado de situación
El equipo del FMI que sigue el caso argentino estuvo en febrero en Buenos Aires, dos meses atrás. Habitualmente, ese grupo eleva su informe al directorio dos o tres semanas después de su visita al país en cuestión. Existe una regla de oro de los técnicos del Fondo que es cumplir con su tarea. La decisión política de qué hacer con ese informe queda en manos del directorio. Los técnicos cumplieron con su tarea y ya elevaron su informe, aunque algunas versiones indicaron que no lo habían hecho aun. Existen algunas actitudes que alimentan las sospechas. En su última conferencia de prensa, Julie Kozack, la portavoz del FMI, fue bastante esquiva a la hora de dar una definición sobre Argentina. Eso fue tres semanas atrás. El último jueves, cuando debía realizar la conferencia quincenal, el FMI decidió levantarla en nombre de la próxima asamblea anual.
Consultada, como suele suceder, sobre la situación Argentina, Kozack -quien formó parte del equipo de burócratas que negoció con el entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, el acuerdo de agosto de 2020- destacó, una vez más, la «firmeza» del gobierno argentino en el sostenimiento del superávit fiscal, pero eludió pronunciarse sobre los datos negativos como la caída de la recaudación, la aceleración de la inflación y la retracción de la actividad económica. Tampoco respondió qué sucederá con los waivers por incumplimientos del programa, especialmente con la meta de acumulación de reservas, que presenta un desvío de U$S 11.000 millones al cierre de esta nota.

Barril sin fondo
El Banco Central arrancó 2026 con un buen ritmo de compras, advierte la consultora Invecq. «Sin embargo, no acumula reservas a la misma velocidad», advierte. El Tesoro, sin acceso al financiamiento externo, absorbió el 67% de lo adquirido por la autoridad monetaria en el primer trimestre para hacer frente a sus vencimientos.
El BCRA adquirió U$S 5425 millones en lo que va de 2026, incluidos los U$S 457 millones del viernes, lo que representa, en promedio, el 20% del volumen diario operado en el mercado de cambios (hay que recordar que el objetivo establecido inicialmente era del 5%).
Sin embargo, la acumulación de reservas ha sido notablemente más modesta: las reservas brutas crecieron U$S 2326 millones entre el 2 de enero y el 10 de abril, mientras que las reservas netas retrocedieron U$S 865 millones. «La razón principal por la cual las compras no se traducen en acumulación radica en que el Tesoro sigue sin acceso al mercado internacional de crédito y, por ende, debe cancelar sus vencimientos con divisas propias», explicó Invecq.
En consecuencia, el BCRA le vendió U$S 3658 millones en lo que va del año, 67% de lo adquirido en el mercado. A ello se suman pagos netos a organismos internacionales por U$S 1700 millones y una caída en los encajes. La conclusión es que las reservas internacionales netas tal como las mide el FMI —que descuenta sus propios desembolsos y utiliza sus propias cotizaciones para el oro— están en -15.500 millones de dólares.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) coincidió con que el BCRA compra divisas, pero no las acumula. El Banco Central compra dólares, pero se los vende al Tesoro cada vez que éste tiene que afrontar pagos de deuda. Durante 2026 le vendió U$S 3658 millones, consignó CEPA.
Esta circunstancia afecta el riesgo país, que a su vez, por su elevado nivel, impide tomar deuda en el exterior, dice CEPA, que agrega que «esta gestión carece de credibilidad» por los cambios constantes de esquema monetario y cambiario y un discurso oficial que genera dudas sobre la continuidad de las políticas. Observa que no está claro que el BCRA sostenga su política de compra de divisas. «Por otro, la política monetaria es errática, cambiando de herramientas y objetivos discrecional y recurrentemente», apuntó.
Con superávit fiscal en duda por su inconsistencia, una inflación que no baja y una deuda en dólares que se torna impagable a los ojos de algunos inversores, el panorama para Milei y la dupla Caputo-Bausili se presenta más complicada de lo que admiten en los streamings amigos.
